La Ceca de Madrid: historia, monedas y marcas de la Casa de Moneda de Madrid

Monarquía Española, Cómo coleccionar

Hablar de la ceca de Madrid es recorrer varios siglos de historia de España a través de sus monedas.

Por sus talleres pasaron escudos de oro de los Austrias, grandes reales de plata, monedas acuñadas durante la ocupación napoleónica, las emisiones de Isabel II y, ya en el siglo XIX, las primeras pesetas. Muchas de estas piezas siguen apareciendo hoy en subastas numismáticas especializadas, donde pueden alcanzar importantes resultados.

Pero la historia de Madrid como ciudad emisora de moneda comienza bastante antes de lo que normalmente se piensa. Aunque la Casa de Moneda que acabaría siendo el antecedente de la actual Real Casa de la Moneda empezó a trabajar en 1615, existen acuñaciones madrileñas documentadas desde el siglo XV.

Y algunas de ellas ya muestran un símbolo que ha conseguido sobrevivir durante siglos: la M coronada.

Monedas acuñadas en la ceca de Madrid a lo largo de su historia

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Antes de 1615: las primeras monedas acuñadas en Madrid

Para encontrar las primeras emisiones conocidas de Madrid tenemos que remontarnos al reinado de Enrique IV de Castilla.

En 1467, en un momento especialmente complicado para la Corona castellana, el monarca autorizó la apertura de numerosas casas de moneda. Madrid estuvo entre las ciudades elegidas.

Aquella primera ceca tuvo una vida relativamente corta, pero dejó monedas que hoy tienen un enorme interés histórico y numismático.

Entre ellas encontramos diferentes emisiones en las que Madrid puede reconocerse mediante una M coronada.

Moneda de Enrique IV acuñada en Madrid con marca de ceca M coronada
Reino de Castilla y León. Enrique IV (1399-1413). Cuartillo. Madrid.

Esta primera etapa no tuvo continuidad inmediata. Madrid todavía tardaría casi siglo y medio en contar con una casa de moneda estable.

Eso cambiaría con Felipe III.

1615: comienza la historia de la Casa de Moneda de Madrid

A comienzos del siglo XVII Madrid ya llevaba varias décadas convertida en sede de la Corte. Resultaba lógico que una ciudad cada vez más importante dentro de la administración de la Monarquía contara también con una casa de moneda propia.

Durante el reinado de Felipe III se organizó la nueva Casa de Moneda de Madrid.

Sus instalaciones se situaron en la zona de la actual calle Segovia, cerca del lugar donde hoy se levanta el viaducto.

Finalmente, en abril de 1615, comenzaron las acuñaciones.

Y sabemos incluso cuáles fueron algunas de las primeras monedas producidas allí: 2 escudos de oro y 4 reales de plata.

Dos piezas que tienen un significado especial para cualquier coleccionista interesado en Madrid.

Los 2 escudos de Felipe III de 1615

Los 2 escudos de Felipe III forman parte de las primeras acuñaciones de oro realizadas por la nueva ceca.

El escudo era entonces una de las grandes referencias del sistema monetario español. Sus múltiplos —2, 4 y especialmente 8 escudos— acabarían dando lugar a algunas de las monedas de oro más emblemáticas de la numismática hispánica.

Si quieres incorporar ejemplares de este periodo a tu colección, las subastas son una buena oportunidad para comprar monedas españolas.

Los primeros 4 reales de Madrid

La plata estuvo presente desde el mismo comienzo.

Los 4 reales de Felipe III de 1615 están igualmente ligados al nacimiento de la nueva Casa de Moneda madrileña.

Resulta interesante pensar que estas piezas salieron de los talleres madrileños hace más de cuatrocientos años, cuando buena parte de la ciudad que conocemos hoy ni siquiera existía.

¿Cómo saber si una moneda fue acuñada en Madrid?

Una vez se empieza a profundizar en moneda española, las marcas de ceca se convierten en una de las primeras cosas que uno aprende a buscar.

Son pequeños signos, letras o símbolos colocados sobre la moneda que permiten identificar el lugar donde fue fabricada.

Madrid utilizó varias marcas a lo largo de su historia. No existe, por tanto, un único símbolo válido para todas las épocas.

Entre los más importantes encontramos la M, diferentes combinaciones de letras, la M coronada y, posteriormente, la estrella de seis puntas.

La M coronada

Probablemente sea la marca más reconocible de todas.

Como hemos visto, aparece ya en emisiones madrileñas del reinado de Enrique IV. Mucho después volvió a utilizarse de forma habitual como distintivo de la Casa de Moneda.

Y su historia no termina en las monedas antiguas.

La M coronada continúa siendo hoy uno de los símbolos identificativos de la Real Casa de la Moneda.

La estrella de seis puntas

A mediados del siglo XIX encontramos un cambio importante.

En 1850, la tradicional M coronada fue sustituida como distintivo de Madrid por una estrella de seis puntas.

El sistema permitía diferenciar distintas casas de moneda españolas según el número de puntas de la estrella.

Por eso, en determinadas monedas de Isabel II y en emisiones posteriores, contar las puntas no es un detalle menor: puede indicarnos directamente dónde fue acuñada la pieza.

Con la llegada de la peseta, las estrellas ganarían todavía más interés. En su interior podían aparecer cifras relacionadas con el año efectivo de acuñación.

Un detalle diminuto que, en determinadas piezas, resulta fundamental.

La ceca de Madrid durante los Austrias

Durante los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, los talleres madrileños acuñaron moneda de oro, plata y vellón.

Fue una época de enormes necesidades monetarias para una Monarquía Hispánica cuyos territorios se extendían por Europa, América y otras partes del mundo.

Madrid convivía además con otras grandes cecas peninsulares como Sevilla, Segovia, Toledo o Granada.

Cada una tenía sus propias características y, precisamente por eso, identificar la ceca de una moneda forma parte del atractivo de coleccionar este periodo.

Los reales, escudos y otras emisiones de los Austrias son también habituales protagonistas de nuestras subastas de monedas.

8 reales de Felipe IV acuñados en Madrid
Felipe IV (1621-1665). 8 reales. 1627. Madrid.

Las monedas madrileñas de los Austrias permiten observar también una cuestión que a veces pasa desapercibida: la evolución de las técnicas de fabricación.

Las piezas acuñadas a martillo convivieron progresivamente con intentos de mecanizar el proceso y conseguir monedas más uniformes.

La forma de fabricar moneda estaba cambiando.

Los Borbones transforman la Casa de Moneda

La llegada de Felipe V y de la nueva dinastía borbónica trajo consigo una profunda reorganización del Estado, y la moneda no quedó al margen.

En 1718, la Casa de Moneda de Madrid pasó a depender directamente de la Corona.

Durante el siglo XVIII mejoraron los métodos de producción y aumentó progresivamente la regularidad de las piezas. Las nuevas técnicas permitían controlar mejor el diámetro, el peso y el canto de las monedas.

Era también una forma de combatir un problema muy antiguo: el cercén de las monedas de oro y plata.

Sin embargo, reducir este periodo a una cuestión tecnológica sería quedarse a medias.

Madrid se convirtió también en un centro de enorme importancia para el arte del grabado monetario.

Tomás Francisco Prieto y el esplendor del grabado español

Entre los nombres relacionados con la historia de la Casa de Moneda de Madrid hay uno especialmente importante: Tomás Francisco Prieto.

Prieto fue uno de los grandes grabadores españoles del siglo XVIII y llegó a ocupar el cargo de Grabador General de las Casas de Moneda.

Su trabajo marcó uno de los momentos artísticamente más interesantes de la moneda española, especialmente durante el reinado de Carlos III.

Tomás Francisco Prieto, Grabador General de las Casas de Moneda.

Prieto no se limitó a crear modelos monetarios.

En Madrid dirigió también la formación de nuevos grabadores. Sus alumnos podían terminar trabajando tanto en las cecas peninsulares como en las casas de moneda de los territorios americanos.

De esta forma, Madrid no solo fabricaba moneda: también contribuía a definir cómo debía ser visualmente la moneda de la Monarquía.

Los 8 escudos de Carlos III

Pocas piezas representan mejor aquel nivel artístico que los 8 escudos de Carlos III.

Su gran módulo, el retrato real y la composición heráldica permiten apreciar perfectamente hasta qué punto había cambiado la moneda desde las antiguas acuñaciones a martillo.

8 escudos de oro de Carlos III acuñados en Madrid
Carlos III (1759-1788). 8 escudos. 1773. Madrid. PJ.

Es una de esas monedas que funcionan especialmente bien para explicar que la numismática no consiste únicamente en fechas y rarezas. También hay escultura, retrato, propaganda política y una enorme cantidad de trabajo artístico concentrados en unos pocos centímetros de metal.

José Napoleón: un cambio de rey visible en las monedas

La Guerra de la Independencia ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo una moneda puede convertirse en testigo directo de un cambio político.

Madrid quedó bajo control francés y la Casa de Moneda comenzó a fabricar piezas a nombre de José Bonaparte, hermano de Napoleón y rey de España entre 1808 y 1813.

En muy poco tiempo el retrato, el escudo y el nombre que aparecían en las monedas cambiaron por completo.

La fábrica seguía siendo la misma.

El poder que representaban sus monedas, no.

20 reales de José Napoleón acuñados en Madrid
José Napoleón (1808-1814). 20 reales. 1812. Madrid. AI.

Los 20 reales de plata son una de las monedas más características de este periodo y una magnífica forma de acercarse numismáticamente a la ocupación francesa.

Una pieza que circuló de mano en mano mientras España estaba inmersa en una guerra.

Fernando VII: otra moneda para otro régimen

Con la derrota francesa y el regreso de Fernando VII, las emisiones madrileñas volvieron a cambiar.

Nuevos retratos, nuevas leyendas y de nuevo los títulos del monarca español.

En apenas unos años, una misma casa de moneda había trabajado primero para Carlos IV, después para José Napoleón y finalmente para Fernando VII.

Pocas fuentes históricas permiten visualizar una sucesión política de manera tan sencilla. Solo hace falta colocar tres monedas una al lado de la otra.

Isabel II y una nueva Casa de Moneda para una nueva época

El siglo XIX fue transformando Madrid rápidamente y la antigua fábrica de la calle Segovia acabó quedándose pequeña y anticuada.

Los métodos industriales exigían nuevos espacios y maquinaria.

En 1861, la Casa de Moneda abandonó las instalaciones que había utilizado desde comienzos del siglo XVII y se trasladó a un nuevo complejo construido en la zona de la actual plaza de Colón.

Antigua Casa de Moneda de Madrid situada en la actual plaza de Colón
Antigua Casa de Moneda de Madrid situada en la actual plaza de Colón

El cambio resume bastante bien lo que estaba ocurriendo.

La fabricación de moneda había dejado atrás definitivamente el modelo de taller de los siglos anteriores para convertirse en una auténtica industria.

Isabel II y las estrellas de Madrid

Las monedas de Isabel II son especialmente interesantes para estudiar esta transformación. En numerosas piezas acuñadas en Madrid encontramos ya las características estrellas de seis puntas.

100 reales de Isabel II acuñados en Madrid con estrella de seis puntas
100 reales de Isabel II acuñados en Madrid con estrella de seis puntas

Es un buen ejemplo de cómo un detalle aparentemente insignificante puede proporcionar información fundamental sobre una moneda.

1868: nace la peseta

En 1868 España volvió a cambiar de régimen.

La Revolución conocida como La Gloriosa provocó la salida de Isabel II y abrió una nueva etapa política. La transformación llegó también al sistema monetario.

El 19 de octubre de 1868 se estableció oficialmente una nueva unidad: la peseta.

El cambio fue mucho más profundo que sustituir reales por pesetas. Se reorganizaron valores, pesos y características de las nuevas monedas, al tiempo que la producción monetaria española quedó progresivamente centralizada en Madrid.

La vieja ceca madrileña pasaba así a ocupar una posición que nunca había tenido hasta entonces.

La primera peseta

En 1869 se acuñaron las primeras monedas de una peseta del nuevo sistema. Su diseño es uno de los más reconocibles de la numismática española del siglo XIX.

Las 5 pesetas y el nacimiento del “duro”

Poco después apareció otra de las monedas más populares de la historia contemporánea española: las 5 pesetas de plata.

Estas grandes monedas fueron conocidas popularmente como duros, herencia de la moneda de 8 reales, un nombre que acabaría sobreviviendo durante generaciones.

Incluso después de que las monedas dejaran de ser de plata, e incluso cuando su valor real había cambiado por completo, en España se siguió hablando de duros.

“Veinte duros”, por ejemplo, siguió significando cien pesetas hasta la desaparición de la propia peseta.

Una pequeña herencia lingüística de siglos de historia monetaria.

De Casa de Moneda a Fábrica Nacional de Moneda y Timbre

La transformación institucional continuó a finales del siglo XIX.

En 1893, la Casa de Moneda y la Fábrica del Sello quedaron integradas en una misma institución: la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Su actividad acabaría extendiéndose mucho más allá de las monedas, incorporando sellos, billetes y diferentes documentos y productos de seguridad.

Finalmente, en 1964, la institución dejó el antiguo edificio de Colón y se trasladó a las instalaciones de la calle Jorge Juan, sede actual de la FNMT-Real Casa de la Moneda.

La ceca de Madrid ligada a la historia de España

Pocas cecas españolas permiten seguir tantos cambios históricos de forma tan clara.

Madrid acuñó bajo los Austrias y los Borbones. Fabricó moneda para José Napoleón durante la ocupación francesa y volvió a colocar el retrato de Fernando VII después de la guerra. Vio desaparecer el real, nacer la peseta y convertirse la fabricación monetaria en una industria moderna.

También cambiaron sus edificios, sus máquinas y sus técnicas.

Hay, sin embargo, un detalle especialmente curioso que conecta los extremos de toda esta historia.

En las primeras monedas madrileñas del siglo XV ya aparece una M coronada.

Más de quinientos años después, ese mismo símbolo continúa ligado a la Real Casa de la Moneda.

Para quienes coleccionamos o estudiamos moneda española, resulta difícil encontrar una conexión más directa entre pasado y presente.

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